Así no más fue lo de Mariani. Bastó que acumulara una nueva derrota para que el argentino se choreara, mostrara su carácter y luego de sacar a la familia de Jaime Baeza, madre incluída, al boleo tras el partido, los dirigentes le pidieron la renuncia, el DT no lo pensó dos veces, firmó el finiquito cobró su plata, y ahora se fue.
El tema no deja de ser lamentable, porque la apuesta del argentino no alcanzó ni a probarse por completo y, hay que decirlo, da una señal a los nuevos inversionistas que el club no funciona como corresponde.
En la sociedad anónima, se explicó mediante un comunicado de prensa que el alejamiento de Roberto Mariani de la banca canaria es por "manifestar diferencias con el plan de trabajo diseñado por el directorio de la Sociedad Anónima y expresarlo en forma incorrecta tras el término del encuentro entre San Luis y Deportes La Serena".
La institución quillotana, señaló que si bien lamenta su salida también debe velar por la sana convivencia entre todos quienes realizan sus tareas al interior del club.
Ahora, habrá que esperar un nuevo técnico y, por sobre todo, que llegue el nivel futbolístico porque a juzgar por lo que se ve en la cancha y los resultados, el Lucio Fariña Fernández, ya tira pinta para ser el mejor estadio de la B y, para remate de los quillotanos, el estadio en donde su clásico rival Unión La Calera, jugará los partidos más importante en Primera A, puesto que de mantener la campaña actual, los cementeros estarían de vuelta en el fútbol de honor.
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